The teeth of the smile evidenced the clinical depressive’s classic inattention to oral hygiene.
Después de leer esa frase corrí a lavarme los dientes. Un par de horas antes me repuse de una larga batalla con la cama y me di un baño. «No es para tanto, sólo llevo cuatro días sin bañarme», pensé, recordando que antes del viernes en la tarde había durado nueve días sin salir de la cama más que para fumar y prepararme un té y comer en la madrugada. Cuando entré al baño y vi mi cepillo de dientes, viejo, con las cerdas floreadas, batido por cruzar tres veces a Colombia conmigo, muchas más a la Ciudad de México, a Taxco, a Querétaro, a San Miguel Regla, a Kosterlitzky, a San Francisco, a Jackson, a Caborca, a Los Ángeles, pensé que debía comprar uno nuevo y, como otras veces, diario, opté por no destapar —ni buscar con la vista para comprobar su existencia, siquiera— la pasta dental. Me bañé rápido, repasando con mi lengua la encía marginal de mis incisivos inferiores, pensando en la pigmentación más oscura del central derecho y su sabor a hierro. No me gusta pensar que tengo cáncer de boca. Evito mirar mi encía para comprobar si ha crecido la mancha o si tiene el mismo tamaño de toda la vida. Tampoco voy al dentista, por miedo al diagnóstico pero también a la pena que me daría que mi dentista (mi tía) le contara a su hermana (mi madre) que tengo la encía negra por fumar tanto y en menos de dos semanas recibir un mensaje desde las Filipinas (mi prima lejana) deseándome una recuperación no en exceso dolorosa y bromeando que, de cualquier manera, ya se me había empezado a adelgazar el cabello por procesos genéticos.
Tenía miedo. Tomé el cepillo con mi temblorosa mano que no ha dejado de adelgazar en los últimos días (me pesé hoy, perdí otros dos kilos sin ejercitarme, comiendo más aunque una sola vez al día), destapé la pasta dental y coloqué abundante de ella sobre las cerdas abiertas. «Por eso haces tanta espuma», me decía mi ex cuando no era mi ex cada vez que me agachaba a la altura del grifo para no manchar mi ropa con la excesiva espuma que producía, mientras ella caminaba por toda el apartamento —levantando tazas, sacando nuestras pijamas del armario, vaciando el cenicero— con el cepillo en la boca y sin dejar rastros indeseables. Me froté los dientes con los ojos cerrados, tratando de no tocar la encía inferior, rápido, escupir, enjuagarse e irse, como quien hace una felación en un baño público. Me miré al espejo al levantar la cara. Agua cristalina escurría de mi barba. Llevé mis dedos al labio inferior y tiré de él, despacio. Ahí estaba la mancha negra. ¿Se había extendido, o así era desde antes de que me diera cuenta? No recuerdo haber visto mi encía antes de cuando la noté negra, me da asco la boca vista desde adentro.
Volví a la cama. Los pensamientos de siempre asediaron mi flujo mental mientras trataba de leer Si una noche de invierno un viajero. «Vas a morir joven, escribe», «necesitas dinero, no puedes desperdiciar tu vida en este colchón agujerado», «si no terminas de corregir un libro antes del próximo mes, nunca vas a terminar ninguno», «tienes 26 años, ya es hora de que des el salto», «no creo que te vaya mal, pero tampoco bien en exceso, quizá dentro de diez años puedas vivir de eso», «con mucha austeridad», «no te van a dar trabajo en ninguna parte sin título», «es más difícil conseguir licencia para un revólver», «al menos con ella te sentías seguro», «al menos con ella no estabas solo», «al menos con ella te daban ganas de escribir», «al menos con ella te bañabas diario», «al menos con ella tenías un motivo para trabajar», «eso, un motivo, ella era el motivo», «tienes que conseguir un motivo», «se darán cuenta tarde o temprano», «tienes que desaparecer», «esto es el siglo XXI, no puedes hacerlo sin papeles», «¿te acuerdas, hace cinco años, cuando pensabas que en dos (hace tres) ya ibas a tener un libro publicado y la vida resuelta?», «escribe», «deja de pensar y escribe», «a todos les dices que escriban pero tú nunca escribes», «antes te amanecías escribiendo, ahora te amaneces escuchándome», «al menos con ella pensabas en el futuro», «corrige», «te odio, tienes miedo de que no le guste a la gente lo que escribes», «eres débil, cobarde, perezoso», «dices que no te importa porque te importa demasiado», «la extrañas, fue el error de tu vida», «le echas la culpa para no aceptar que quizá fue más tuya de lo que quieres aceptar», «dudas de ti mismo», «ya no escribes con el amor con el que escribías antes», «olvidaste la magia del lenguaje», «no sabes contar historias», «eres mejor poeta pero odias la idea de ser poeta», «te odio», «si tuvieras un revólver...», «tampoco tienes valor suficiente para matarte», «te debiste haber quedado en San Francisco, pero tuviste miedo», «ve a la cocina, entiérrate el cuchillo en el intestino delgado», «sal a fumar y lánzate de cabeza por la terraza», «ella era más que suficiente para ti, pero nunca supiste hacérselo saber», «ella lloraba porque cuando estaban juntos eras frío y distante», «ella lloraba porque no confiabas en ella», «ella lloraba porque sólo hablas de ti», «ella lloraba porque le hacías sentir que estaba equivocada», «al menos con ella no estabas solo», «al menos con ella no pensabas en el pasado», «al menos con ella estarías escribiendo», «te odio», «te odio, entiérrate el cuchillo, lánzate de cabeza por la terraza, sal a que te atropelle un autobús, córtate las venas en el baño, trágate todas las pastillas, acábate esa botella de vino de un trago y llora al menos, llora, llora hasta el amanecer, cobarde, te odio».
Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes. Me lavo los dientes.
Me lavo los dientes.
2 han dicho algo.:
Saludos, desde acá...siempre es un gusto leerlo...
Te quiero, Rafa, aunque no haya motivos para hacer tal o cual cosa, ninguna, pero ya ves que uno a veces hace algo y lo hace de pronto, así nomás, de onda. Y por eso y así te quiero. Y te lo reporto. Y es todo.
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