martes 24 de mayo de 2011

Paréntesis previo al viaje

Desde hace dos años, quizá más, lo importante en mi vida sucede mientras viajo. Poco a poco el volver a mi habitación en Tijuana se ha convertido en un paréntesis de mi vida, en un retiro para el trabajo y mi soledad.

Mi habitación es mi cabeza: un refugio atiborrado de voces y colecciones incompletas, de polvo y recuerdos mal escritos, dudosos. Estando en mi habitación me siento a gusto, y entre más he viajado se ha convertido en el único lugar dentro de Tijuana donde puedo estar tranquilo, en silencio, en soledad. Con mis viajes me he ido alejando de esta ciudad y de la gente, de mis amigos, incluso de mi familia, pero no porque haya perdido algo en ellos, sino porque me he perdido allá afuera.

Me he convertido en un cuerpo en transición, en un nómada, y la estancia radicalizada en una serie de rituales idénticos, de una rutina, me llena de tedio y bostezos. No es que no me importe la gente, es que no quiero volver a tener una rutina con estas cosas. En cambio la sala de espera y la sala de fumadores del aeropuerto, esos lugares se han convertido en mi nueva rutina. Llegar al aeropuerto de Tijuana, hacer check-in, documentar maletas, pasar revisión, que alguien me desee buen vuelo y sentarme por lo que quede de tiempo en la sala de fumadores con una cerveza, fumando, fumando, platicando con extraños. Todos tienen razones distintas para viajar, pero todos viajamos, todos hablamos de nada en la sala de espera.

Todo este año ha sido así, un paso entre un viaje y después una larga estancia en mi habitación. Puede decirse que cuando he estado en Tijuana he estado sólo en mi cabeza, y que cuando he estado en Bogotá, México o Hidalgo he estado afuera, y que cuando he estado en esas salas de espera he estado en casa. Mañana viajo otra vez, a Taxco, con una brevísima escala en México, y después de eso vuelvo por una semana a mi habitación y parto de nuevo a Bogotá. Allá está lo que yo quiero, a lo que pertenezco, y con el tiempo eso ha dejado de ser cualquier lugar, para ser más una situación.

El aeropuerto me espera. Tengo la maleta lista. Mi vida es una sala de espera.

1 han dicho algo.:

Consolation Des Arts dijo...

...las maletas listas, viaje hacia culaquier lugar...el regreso al hogar...vueltas, vueltas, vueltas. Me pregunto cómo logra tener la cabeza donde está su cuerpo...todas esas cosas...Saludos..después de tanto tiempo de no estar por aquí...