jueves, 17 de junio de 2010

Me gustan los chiles

Me gusta el chile. Así, con todo. Chile, chile, chile. Gordito. Jugosito. Enchilosito. Papacito.

No entiendo a la gente que no come chile. Eso no me causa conflicto: aprendí, con el tiempo, que no entiendo como norma —en abyme a los demás— y tolero. Eso no quita el hecho de que no los entienda y me parezcan raros. Me parezcan anormales. Creo que soy la persona más común del mundo, pero que la mayoría de las personas se desviaron en algún momento de la comuna y me quedé solo. Creo que los demás son los outsiders, todos: yo soy el que está dentro, el que vive la trivialidad al extremo de engañarse a sí mismo para decirse: "wey, tu vida está bien pinche rara, no mames, ¿qué pedo con eso de que te gusta acostarte en el concreto a ver el cielo?", por ejemplo.

Prueba de esto es que soy muy mexicano. Me embriago por todo (de hecho en este momento mi Coca-Cola tiene su buena dotación de tequila), uso sombreros porque el sol siempre es duro y está encolerizado (nunca hemos entendido en México la ira del sol pero se lo permitimos; pero eso, para alguien sin melanina como yo, es terrible: nacer blanco en México es una maldición, es un castigo de los dioses al linaje), odio a los españoles porque no acepto que mi país no existía hasta después de la consumación de la Independencia (lo mismo a los gringos, porque tampoco acepto que mi nación se haya "establecido" hasta la guerra con Francia), porto un arma de calibre militar enfundillada en la parte trasera de mi pantalón (no preguntes qué pedo cuando me siento): soy cualquier persona, de cualquier parte del mundo: los mexicanos somos, como normal, los más comunes del mundo (uno pensaría que los chinos, por ser tantos y todo eso, pero no, los chinos son seres sin alma, todos lo sabemos, ¿o cómo hacer semejantes platillos sin ser mexicano?)

Pues bueno, soy tan común y mexicano que hoy traigo chiles rellenos al trabajo. Me los hizo mi mamá para que trajera de lonche. Mi mamá me hace lonche todos los días y lo caliento en los microondas (dos) que hay en la cafetería. También me hace aguas frescas y me las da en un botecito que era de jugo de guayaba con mango. Mis chiles están sólo rellenos de queso (¿qué dices, estudiante de psicología de primer semestre?). Están cubiertos con huevo. Están delicioso. Traigo otro trastecito con arroz. Es delicioso.

Eso voy a comer hoy. Seguiré tomando tequila. Me echaré en una hamaca bajo un mango a pasar la tarde. Soy la persona más común del mundo. Yo hago estas cosas todos los días. Sin pretextos.

Viva el 2 de abril de 1867, viva Porfirio Díaz. Cabrones.

1 han dicho algo.:

Anónimo dijo...

ahahah rafa chiqueado tu mami y que!, a mi tambien me dan lonche por siempre hasta la vejez siii