También le gusta el café con poca leche sólo en las mañanas. También le pone azúcar sólo a los capuchinos. También piensa en cómo me dará la noticia de su embarazo. También ama la lluvia porque ella es lluvia. También ama el peanut butter aunque no lo pueda comer tanto. También quiere que yo le cocine, que le de malteadas de fresa.
También debe conocer Londres. También debe conocer Egipto. También debe citarse conmigo en todos los cafés y todos los puentes y todos los hoteles de París.
También quiere un moog. También quiere un acordeón. También quiere caminar por calles de piedra desconocidas que se van abriendo familiares en pocos momentos después de presentárseles.
También escucha. También siente. También vive. También canta. También toca. También huele.
También lee y lo que lee también es. También navega por ríos metafísicos. También sabe cómo se siente el respiro de la Luna.
También me ve con los ojos que yo la veo. También hace con las manos las palabras que yo escribo. También huele con el aliento que yo respiro.
También quiere a Talita y a Otto von Bismarck. También ha visto a Sara Isabel y a Rafael Jerónimo crecerle en el vientre.
También me ama, también me ama, y tan bien me ama, que yo cuando despierto y veo las nubes y la lluvia que ha caído, sé que es ella enamorándose y amando en continuo, sé que es ella que anhela, tanto como yo, que ya sea el día en el que sin más trámites burocráticos el mundo nos deje estar juntos.


3 han dicho algo.:
Muy bello el post... como para re-leerlo un buen de veces.
Que hermoso. Mientras lo leía sentí como si una brisa fresca se me metiera en el alma -eso que sucede cuando las palabras conmueven con su belleza. Muy muy hermoso.
Rafaello, el post, tu post. provoca un replie y me atrevo a lanzarte desde esta ventana, algo:
También me mira desde su agujero negro con trece cigarrillos que no fumará, también me persigue pero no se descubre, también me desconoce pero me dice en sus sueños: no vengas, no vengas. También me busca en su piel rota por las alucinaciones escritas. También, también....
Velvets, querido Rafaello.
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