Días en los que no tengo nombre y por eso no tengo voces y por eso no tengo ecos.
Días en los que no tengo memoria y por eso no tengo imaginación y por eso no tengo sueños.
Días en los que no tengo, no tengo, no tengo, no tengo más que hilos sueltos en la ropa y los aprisiono y los desenrosco y los sigo desenroscando y los sigo desenroscando y los sigo sabiendo que llegan al desarme de armas y armo desarmando las piezas de mi armadura.
Días en los que no tengo ni siquiera para tener lo que ayer tenía y mañana volveré teniendo, ni calcetines limpios, ni camisas planchadas, ni zapatos con agujetas puestas.
Días en los que
no tengo
vista
tacto
toldo
dolor
oraciones
escarnio
ni horizontes.
Días en los que
no tengo
pasos más que de sonámbulo
claves de alcohol
alientos de desaliento
cumbres de homicidio.
Días en los que no tengo
no tengo
no tengo
no tengo
no
no tengo
no quiero tener
no voy a tener
no tengo ganas de querer tener.
Días en los que, sin nombre, sin voz, sin eco, sin memoria, sin imaginación, sin sueños, cargo en la cámara la última munición retraigo recaigo recargo apunto aprisiono click presiono click resueno retrueno click click remedo arremedo arrearremedo click disparo
y no muero.
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